Diseñan un dispositivo para remover el arsénico del agua

Los investigadores están trabajando con distintos materiales para remover el arsénico, con el objetivo de que sean de alta disponibilidad y de bajo costo, uno de ellos es la arcilla. Actualmente el equipo ha probado con arcillas de Mendoza y tres (3) de San Luis provenientes de Las Chacras, Potrero de los Funes y Los Puquios, con grandes resultados.

Para su trabajo, los científicos utilizan agua sintética basada en las caracterizaciones que han realizado de aguas naturales de la Provincia proveniente de las localidades de Batavia, Fortuna, Nueva Galia, Fortín del Patria, Buena Esperanza, Unión, Villa Mercedes, San Luis y La Punta. «A excepción de las grandes urbes, las otras localidades tienen concentración de arsénico, algunas muy por encima de las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mayoritariamente las del sur de Villa Mercedes», sostuvo Barroso.

El agua llega a la población de diferentes maneras: en algunas localidades la municipalidad realiza pozos que alimentan tanques y desde ellos se distribuye a la red en el pueblo o a varios pueblos. A esos pozos se les hace tratamiento microbiológico con cloro, pero a pesar de tener tratamiento con UV no es suficiente, ya que el arsénico se remueve solamente cuando pasa a través de un equipo de ósmosis inversa o basado en la metodología de adsorción.

Muchas localidades tienen plantas de ósmosis inversas, algunas de ellas municipales y otras privadas. En esas zonas, la población tiene acceso a agua sin arsénico que la utilizan para beber pero no para cocinar o bañarse. Para cocinar (como indica el 100% de las encuestas que realizaron) utilizan el agua corriente.

Parte del trabajo de los científicos implicó relevar las concentraciones de arsénico en distintas zonas de la Provincia, para luego preparar aguas sintéticas que simulaban dichas concentraciones. Uno de los próximos pasos del equipo es probar los materiales en aguas naturales. «La diferencia entre las aguas naturales y las sintéticas es que en las últimas sólo hay arsénico, en las naturales hay otros iones que al probarlos pueden entrar en competencia con el arsénico cuando se trata de adsorber, por ejemplo cuando hay altas concentraciones de flúor, que se comportan muy similarmente», agregó la Directora.

A través de una beca que Martha Barroso consiguió por la Fundación Carolina, pudo viajar a España, probar las arcillas y comprobar que el desempeño de los materiales que trabajan desde la Universidad era óptimo en la remoción de arsénico 3 y arsénico 5. A partir de ello, el equipo confía en el buen desempeño que tendrán los materiales en aguas naturales.