En lo que va del año el Gobierno provincial ya rescató más de 350 animales

El cuidado del entorno natural puntano y de todas las especies que lo conforman es una política prioritaria para el Gobierno de San Luis. Es por esta razón que la Secretaría de Medio Ambiente y la Policía Ambiental realizan diferentes operativos con el fin de rescatar las especies silvestres que están en peligro.

Como resultado de los operativos realizados este año, se logró decomisar 370 animales, de los cuales 362 son aves y los 8 restantes, mamíferos y reptiles. Todos los animales rescatados son trasladados al Centro de Conservación de Vida Silvestre (CCVS), ubicado dentro de la Reserva Florofaunística de La Florida. Allí todas las especies, según su característica, reciben los cuidados y tratamientos veterinarios necesarios para mejorar su calidad de vida.

El destino de cada individuo recuperado depende de una serie de factores (sanitarios, conductuales y ecológicos) que son oportunamente evaluados por el equipo técnico que trabaja dentro del CCVS. Uno de los destinos posibles es el retorno a la vida silvestre. Aquellos animales que no pueden ser liberados ingresan a programas de reproducción en cautiverio (conservación ex situ) o a programas de educación ambiental dentro de la Reserva.

Hasta hace algunos años la presencia de especies silvestres en cautiverio, tanto en hogares como en zoológicos privados, era un hecho socialmente aceptado. Pero esta realidad comenzó a cambiar desde que la sociedad tomó conciencia del daño que produce este flagelo tanto en los animales como en los ecosistemas.

La tenencia de un animal silvestre en una propiedad privada se lo denomina mascotismo. Los animales silvestres no pueden ni deben ser mascotas. Entre los motivos por las cuales la tenencia de un animal silvestre no corresponde podemos mencionar motivos ecológicos, sanitarios, éticos y legales.

Desde el punto de vista ecológico, cada animal silvestre encerrado es un individuo menos en su población silvestre y es ecológicamente inútil, ya que no dejará descendencia ni cumplirá con sus funciones dentro del ecosistema. Al crecer y vivir en contacto con el hombre, cambian sus conductas naturales y muchos comportamientos instintivos pueden no desarrollarse. No pueden adaptarse a las condiciones de vida en nuestras casas, lo cual los lleva a padecer déficit alimentario, estrés, cambios en el comportamiento, enfermedades.

En cuanto a los motivos éticos, la mayoría de las personas que llevan un animal silvestre a su hogar desconocen las necesidades reales de la especie, tanto físicas, fisiológicas o comportamentales, y no evalúan el gran daño y sufrimiento que le causan a cada ejemplar.

La cuestión sanitaria también es muy importante, ya que una gran cantidad de animales silvestres son reservorios de enfermedades zoonóticas y muchas de estas serán transmitida a sus “dueños” durante su estadía en cautividad. Un claro  ejemplo es la Psitacosis, propagado principalmente por los psitácidos (loros) y que pueden generar cuadros respiratorios y hasta la muerte en humanos; también la salmonelosis puede ser transmitida por tortugas a los niños que las manipulan y pueden causar graves consecuencias.

Finalmente, desde el punto de vista legal, existe la Ley Nacional 22.421, de Protección y Conservación  de la Fauna Silvestre, que prohíbe la tenencia y comercialización de fauna, incluso con sanciones y penas a quienes trafiquen animales silvestres.

San Luis cuenta con la Ley Provincial Nº IX-0317-2004 de Conservación de Fauna, Caza, y Pesca, la cual protege nuestra fauna silvestre. Esta ley declara de interés público la protección, conservación, restauración, propagación y repoblación de la fauna, autóctona o exótica que temporal o permanentemente habita en la jurisdicción de la provincia y que vive libre e independiente del hombre, en ambientes naturales o artificiales.

Esto contempla que queda terminantemente prohibida la caza, tenencia, tránsito y aprovechamiento de cualquier forma, tipo o lugar, en propiedades públicas o privadas, de animales silvestres vivos o muertos y de sus productos, y el apoderamiento o destrucción de sus crías, nidos, huevos, guaridas.