Fabrican ladrillos con los plásticos que la gente tira

Plásticos PBC y PET, papel, cartón y aluminio son muy codiciados por las recicladoras de todo el país, que ven a Neuquén como el proveedor ideal.

La subsecretaria de Medio Ambiente de la Municipalidad, Silvia Gutiérrez, explicó que las botellas de plástico PET recuperadas de los domicilios neuquinos se clasifican por colores y se les quitan las tapas, ya que esto agrega valor al producto. Luego, se compactan y se venden.

La recicladora realiza un complejo proceso industrial para fundirlas, posteriormente formar pellets (pequeñas bolitas) y, finalmente, volver a utilizar el material en la fabricación de diferentes tipos de botellas.

“No es que se vuelven a hacer las mismas botellas, sino que las matrices se adaptan a lo que les pide cada cliente”, puntualizó Gutiérrez.

Los principales compradores de los plásticos PET son de la provincia de Mendoza. Se trata de un mercado que le conviene a Las Emprendedoras porque los gastos de flete son más bajos en relación con el resto de las compañías interesadas en la basura neuquina.

Para producir una tonelada de estas botellas se necesitan cuatro barriles de petróleo. Es un claro ejemplo de que el reciclaje es una de las principales acciones para reducir el impacto de la actividad humana sobre el medioambiente y proteger los recursos naturales.

El aluminio, que se obtiene de las latas de gaseosa y cerveza así como de desodorantes y perfumes, también es muy requerido.

El CAN tiene una máquina especial para su compactación que, en cuestión de minutos, convierte decenas de cilindros en un fardo de metal. “Se manda a una fundición y se vuelve a utilizar en la fabricación de múltiples productos”, comentó.

Al respecto, Gutiérrez recordó que la Ordenanza 12636 establece un régimen de “descontaminación y compactación” de autos, motos y bicicletas para evitar que terminen abandonados en la vía pública o que los judicializados acaben por décadas en los predios de la división de Tránsito, lo que ayuda a que la ciudad esté más limpia.

En tanto, los derivados de celulosa son adquiridos principalmente por empresas de Buenos Aires.

La funcionaria municipal detalló que el papel cartón es utilizado en la producción de maples para huevos y los papeles corrugados que se usan en la fruticultura para envolver las manzanas.

Por otra parte, el vidrio también se funde, pero en el proceso pierde propiedades. “No es tan fiel como otros materiales, por lo que, una vez reciclado, suele transformarse en floreros y vasos”, precisó Gutiérrez. Una vidriería de la localidad de Plaza Huincul es la encargada del reciclaje.

La funcionaria del área municipal de Medio Ambiente manifestó que todos los residuos reciclables que vende la cooperativa que trabaja en el CAN atraviesan una “transformación química y física” para convertirse en un nuevo producto y destacó que estas políticas tienen un efecto positivo sobre el medioambiente.

En la búsqueda de políticas que acompañen el desarrollo de la separación en origen, la Municipalidad lanzó los puntos verdes, sectores que tienen cestos diferenciados para cada tipo de residuo. Desde allí, la basura es llevada directamente al Complejo Ambiental para su tratamiento y posterior venta.

Si bien son muy recientes y no llegan al año de existencia, tuvieron gran aceptación de los vecinos de los alrededores. “Son espacios donde tenemos una logística más acotada y acertada para que el residuo pueda ser mejor separado”, indicó Gutiérrez.