Rafaela| Barrio Mora en la próxima etapa del plan de pavimentación urbana

El plan de pavimentación urbana conocido como de «130 cuadras» está a punto de finalizar el cuarto de los barrios sorteados, el Amancay, para pasar al número cinco en el ordenamiento determinado por el sorteo que se realizó en abril del año 2018, cuando se estableció el mecanismo a través del cual avanzaría la obra. Una vez que se terminen los trabajos de hormigonado en calle Vieytes, en el tramo entre Podio y Colectora de Ruta 34, los equipos municipales deberán trasladarse al barrio Mora, donde comenzará a ejecutarse el asfalto en una calle clave para el barrio: Geuna, entre Gabriel Maggi y David Mazzi. Se trata de la principal vía de penetración a la cada vez más populosa barriada: ya cuenta con cordón cuneta y el Municipio deberá remover la capa de ripio y tender el pavimento, pero el hecho de que ya tenga cordón cuneta ejecutado facilita los trabajos.
Como se sabe, la obra de pavimento viene con un ostensible atraso respecto a los planes originales. Atraso que es fácil de comprender, por varios motivos. El principal de ellos es el factor económico: como ya se dijo en CASTELLANOS, la obra fue planificada a fines de 2017, se hicieron los presupuestos en los primeros meses de 2018 -momento en el cual se hicieron incluso los cálculos para las facturas «proforma», base de cálculo que los vecinos tuvieron para firmar o no el Registro de Oposición- y en abril de 2018 llegó la primera megadevaluación.
En números fríos, cuando se hizo la proyección de la obra el dólar costaba 19/20 pesos. Para cuando se puso la primera cuota al cobro ya había pasado los 34 pesos y para cuando se completaron las primeras cuadras ya pasaba los 40 pesos, con el consiguiente aumento de costos. En agosto de 2019, a un año de comenzados los trabajos, el dólar pegó otro salto hasta los 60 pesos.
La combinación de costos más altos y brutal caída del poder adquisitivo de las familias frentistas que forman parte del universo de contribuyentes que solventa la obra por contribución por mejoras; más la caída de algunas promesas provinciales de financiamiento -que nunca se concretaron- echó por tierra el plan original de terminar las 130 cuadras -más algunas que se agregaron en proyectos posteriores- en 36 meses. La pandemia, con la paralización total de las actividades, hizo el resto. Cuando van 23 meses de trabajos, el ritmo de avance no llega al 50% aún.