Termas de Río Hondo, relax en la ciudad termal del país

Nada como una escapada a sumergirse en aguas termales para olvidarse del estrés y alcanzar un profundo bienestar en cuerpo, mente y espíritu. Eso sucede en Termas de Río Hondo, la ciudad con la mayor cantidad de pozos termales de Latinoamérica.

“Sos otro”, les dicen a quienes vuelven de Termas de Río Hondo, como si hubieran sido cambiados por diferentes personas. Es que el relax en este destino ícono de Santiago del Estero llega a tal punto que se pierden unos años y, efectivamente, se cambia. La mente se relaja y encuentra paz, el ceño y el cuerpo se distienden; las arrugas parecen desaparecer, los dolores que traíamos se van junto con el estrés y la piel rejuvenece.

La paz y el bienestar que generan estas aguas se siente en cada rincón de Termas de Río Hondo. En cualquier casa se abre la canilla y sale el curativo líquido, quizás eso explique la tranquilidad y alegría de la gente de la zona, siempre calma. Las aguas son carbo-ionizadas, ayudan a crecer a las células, mejoran la actividad orgánica, alivian a personas que padecen de reumatismos, problemas respiratorios, eczemas en la piel y psoriasis y mejoran la circulación y la digestión, entre otras tantas virtudes.

Los placeres de estar metido en el agua, de a ratos pero durante horas, se combinan con el ambiente histórico y cultural de la región. Hay cestería ecológica hecha de fibras vegetales con técnicas ancestrales y, conversando con los artesanos, los visitantes aprenden que ya los antiguos pobladores y los grandes incas hacían viajes a esta zona por las propiedades curativas del agua. Aquella motivación que era la búsqueda de salud sigue latente, y se le sumaron servicios y actividades apuntadas al bienestar general, por lo que cada vez llegan más viajeros. Ahí están, entonces, recibiendo un masaje a punto de quedarse dormidos, un tratamiento con cremas y esencias o tomando una copita de licor de poleo o de tuna que siempre alguien invita.

Hay hoteles para todos los gustos cada vez con más opciones en tratamientos de spa y cualesquiera con aguas termales. Y opciones gastronómicas variadas, con el chivito local y el dorado llevándose la mayoría de los aplausos de los comensales.
Es tal el remanso que dan ganas de repetir la experiencia y compartirla.