El potencial de Vaca Muerta volvió a instalarse en el centro del debate sobre el futuro económico de Argentina. Más allá de los récords de producción y las inversiones que llegan a la industria energética, cada vez son más las voces que plantean que el desarrollo de la formación neuquina debe dejar de ser visto únicamente como un proyecto petrolero para transformarse en una estrategia de crecimiento de largo plazo.
Esa mirada ubica a Vaca Muerta como una oportunidad que trasciende. La discusión ya no pasa solamente por la extracción de petróleo y gas, sino también por la necesidad de generar reglas estables, atraer inversiones durante las próximas décadas y crear las condiciones para que el impacto económico alcance a otros sectores productivos.
Uno de los que impulsa esa visión es Bruno Saltarelli, director del Foro de Inversiones Energía y Real Estate Vaca Muerta, quien sostiene que el mayor desafío ya no está relacionado con el potencial geológico del recurso, sino con la capacidad del país para ofrecer previsibilidad y seguridad jurídica a quienes apuestan por proyectos de largo plazo.
Según su artículo publicado en Ámbito, las inversiones que requiere la industria energética demandan horizontes de planificación de varias décadas, por lo que la estabilidad normativa y la confianza aparecen como factores tan importantes como la calidad de los recursos naturales. En ese escenario, la incertidumbre representa uno de los principales riesgos para el crecimiento del sector y para la llegada de nuevos capitales.
El crecimiento de Vaca Muerta no solo impulsa la actividad petrolera, sino que también genera una fuerte demanda de viviendas, hoteles, comercios, servicios e infraestructura en localidades como Añelo y otras zonas cercanas a los principales yacimientos. Esa transformación abrió nuevas oportunidades para el negocio inmobiliario, que comenzó a captar inversiones atraídas por rentabilidades en dólares y por nuevos instrumentos financieros destinados al desarrollo de proyectos.
Durante abril de 2026, Neuquén alcanzó una producción récord de 628.924 barriles diarios de petróleo, un volumen que representó un crecimiento interanual del 36%. Actualmente, la cuenca explica cerca de dos tercios de toda la producción petrolera argentina, mientras que la balanza energética registró un superávit histórico superior a los 1.400 millones de dólares.
Las proyecciones para los próximos años también muestran un escenario de fuerte expansión. Entre 2024 y 2030 se espera que la producción de petróleo se multiplique y que la de gas registre un importante crecimiento, impulsada por inversiones estimadas entre 40.000 y 50.000 millones de dólares. En ese proceso tendrán un papel clave obras de infraestructura como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y los proyectos de exportación de gas natural licuado Southern Energy y Argentina LNG.
El impacto económico también comienza a reflejarse en la dinámica social de la región. Las estimaciones indican que la población del área de influencia de Añelo podría cuadruplicarse en apenas cuatro años, impulsando la construcción de nuevas viviendas, escuelas, hospitales, rutas y servicios para acompañar el crecimiento demográfico.
